Un lugar para pertenecer y crecer.

Un hogar estable y personas que se preocupan por ti pueden hacer posible tu camino educativo.

St. James Institute integra la vida comunitaria, el acompañamiento personal y el apoyo residencial cuando está disponible. Los jóvenes adultos participan en un entorno compartido donde pueden continuar su educación, desarrollar habilidades cotidianas y aprender a cuidar de sí mismos y de los demás.

La independencia requiere preparación

Comenzar la vida adulta puede ser difícil sin un apoyo familiar estable, una vivienda adecuada o alguien a quien acudir para recibir orientación.

Además de estudiar, los jóvenes deben aprender a administrar el dinero, preparar sus comidas, organizar su tiempo y mantener relaciones saludables. Algunos han tenido pocas oportunidades de practicar estas responsabilidades con apoyo.

Un entorno estable puede ayudar a atender las necesidades inmediatas. Una comunidad que cuida a sus miembros también ofrece oportunidades para desarrollar los hábitos y la confianza necesarios para una mayor independencia.

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Aprender a través de la vida cotidiana

Planificar una comida implica considerar un presupuesto. Cuidar los espacios compartidos implica reconocer lo que hace falta y hacer tu parte. Vivir con otros implica escuchar, respetar los límites y resolver los desacuerdos.

Estas responsabilidades cotidianas forman parte de la formación en St. James. Los jóvenes adultos practican la cocina, la limpieza, la organización de sus horarios y la administración de sus recursos personales, con orientación mientras aprenden.

Las comidas compartidas, la conversación, el estudio, la recreación, el servicio y las oportunidades de oración ayudan a construir relaciones. Buscamos un ambiente familiar donde cada persona sea tratada con dignidad y contribuya a la comunidad.

El personal y los mentores apoyan este aprendizaje con expectativas claras, orientación paciente y su propio ejemplo.

Una comunidad construida con participación

Apoyo residencial

Cuando está disponible, el alojamiento puede formar parte de un plan de apoyo acordado para jóvenes adultos que no cuentan con una vivienda adecuada o un apoyo familiar estable.

Los residentes participan en las responsabilidades de la casa y cumplen los acuerdos de convivencia. Estos acuerdos consideran la educación, el trabajo y el servicio adecuados, el bienestar personal y el progreso hacia la independencia.

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Pertenecer a la comunidad sin vivir en la casa

Los jóvenes adultos que viven en otros lugares también pueden participar en la comunidad de St. James. Las actividades y responsabilidades compartidas forman parte de su participación según sus acuerdos individuales.

Esto permite que residentes y participantes externos aprendan juntos, construyan amistades y contribuyan a una comunidad que va más allá de cada persona.

Preparación para una mayor independencia

Animamos a los participantes a asumir cada vez más responsabilidad por sus decisiones, sus finanzas, sus rutinas y sus relaciones. Las conversaciones periódicas ayudan a reconocer los avances y las áreas donde hace falta más orientación.

Los criterios de ingreso, la disponibilidad, la duración y las condiciones del alojamiento se determinan localmente. Participar en St. James no incluye alojamiento de manera automática.

Nuestro primer apostolado incluye Casa St. James en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Contacta al equipo local para consultar sobre las opciones actuales de alojamiento y participación comunitaria.

Ayuda a sostener un lugar para aprender y pertenecer

Tu apoyo ayuda a sostener los espacios de convivencia, las necesidades cotidianas y el acompañamiento personal que hacen posible la vida comunitaria.

Ayuda a los jóvenes adultos a continuar su educación mientras aprenden a construir una vida independiente y comunidades más fuertes.